Cruz de Oro una Associación de Alcohólicos Rehabilitados ay participado en las Jornadas Sobre Patologia Dual, y indicado la necesidad de establecer nexos entre el personal encargado de atender y asesorar a quienes acuden a buscar ayuda en las asociaciones de autoayuda y los profesionales del mundo de la psiquiatría encargados, en último término, de establecer diagnósticos y de pautar tratamientos. La búsqueda de sinergias debe de ser, a todas luces el objetivo primero de ambos colectivos para combatir un problema que tendría difícil solución, como así ha venido ocurriendo mientras ambos sectores han actuado por separado y sin comunicación.
Begoña García Galarza, dice esperar que este encuentro haya servido para dar a conocer que existen asociaciones que llevan muchos años ayudando a quienes se han encontrado acuciados por la enfermedad de la adicción y que han encontrado en ellas un espacio para la comprensión y para el aprendizaje de nuevos hábitos que es lo que hace posible que junto a los cuidados médicos y farmacológicos se abra un hueco a la esperanza.
La Cruz de Oro es una asociación de alcohólicos rehabilitados creada en 1961 cuyos objetivos generales son la Prevención, Rehabilitación, y Reinserción de los enfermos alcohólicos, y la ayuda y cooperación con las personas de su entorno, principalmente familiares.
Desde su creación en 1961 , se puede decir que por la Asociación han pasado mas de
3.000 personas . En la actualidad pasan entre 65 a 75 personas/año solicitando información. Hoy en día se atiende a personas con perfiles adictivos a otras sustancias al margen del alcohol como pueden ser el cannabis, la cocaína o la heroína.
La Cruz de Oro se ratifica en su propuesta de:
Acceso inmediato del enfermo alcohólico que solicite tratamiento a los Centros Sanitarios. Crear consultas de atención inmediata con un médico especialista en drogodependencias, que tras una valoración inicial y un tratamiento, remitan posteriormente al enfermo al Módulo que le corresponda, evitando tener que repetir la misma historia personal una y otra vez.
Incremento de la colaboración entre los Centros de Salud y las asociaciones de alcohólicos, promoviendo reuniones entre Módulos y Asociaciones a las que asisten los enfermos. Desde la Asociación se propone incentivar las reuniones entre miembros de la junta directiva de ésta y responsables de los módulos. Mayor comunicación entre los Servicios Sociales, de la misma manera que con los Centros de Salud.
En la asociación la primera entrevista es primordial. La persona enferma normalmente acude con recelo, pensando ¿Qué me voy a encontrar aquí? En muchos casos viene obligado por los problemas que tiene, sean laborales, familiares, sociales, etc y con muchas dudas, puesto que se encuentra en activo. Las personas encargadas de atenderle tienen que ser miembros de la Junta o personal de terapias, con experiencia y antigüedad suficientes para encargarse de este delicado tema. Se intenta por todos los medios que el enfermo se encuentre cómodo. Acogerle con la mayor comprensión y explicarle los métodos y terapias que se realizan en la Asociación, pero eso sí, dejando muy claro, que lo primero es que él quiera dejarlo y que la abstinencia tiene que ser TOTAL Y PARA SIEMPRE.
La Asociación tiene relación con diversas instituciones, ya sea de tipo económico o de tipo cooperativo y de coordinación entre diversos servicios con intereses comunes. Gobierno Vasco- Diputacion Foral de Bizkaia - Ayuntamiento de Bilbao - Ayuntamiento de Getxo - Servicios Sociales de Base (SSB), - Universidad de Deusto
F.A.R.E. (Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España)
La Asociación la Cruz de Oro, se encuentra integrada en la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España FARE, y por lo tanto mantenemos unos contactos continuos de diversa índole, en temas de la Organización, tales como reuniones, congresos, página WEB e intercambio de información. Asimismo realiza funciones de coordinación e intercambio de información entre todas las Federaciones de España .
Al principio, FARE se apoyaba en la labor desinteresada y generosa tanto de los enfermos rehabilitados como de sus familiares. Más tarde, los fines asistenciales perseguidos por FARE hicieron imprescindible la incorporación de profesionales expertos. El testimonio vivo de los voluntarios y la competencia de los profesionales, en una eficaz colaboración, ha permitido a la FARE evolucionar y adaptarse a las necesidades marcadas por los nuevos escenarios del consumo de alcohol.exigiendo la intervención de las Administraciones para prevenir y para proporcionar a los afectados por la enfermedad alcohólica la mejor atención posible.
Las Asociaciones enfrentan un reto cada vez más elevado: el consumo de bebidas alcohólicas no ha descendido en España, sino que ha cambiado, va disminuyendo la figura del Bebedor Excesivo regular (bebedor Social) y se incrementa la forma de beber más compulsiva, como atracón.
Además nos encontramos con consumidores jóvenes que hacen uso concomitante de otras sustancias,
como la cocaína o el cannabis.
FARE se ha propuesto adaptarse a estas nuevas circunstancias, pero para ello, además de contar con los voluntarios, alcohólicos rehabilitados y familiares, que aportan a esta tarea su testimonio, compromiso y ayuda mutua, se ha hecho cada vez más necesario contar con profesionales especializados en estos temas. Cada vez es más frecuente la aparición de comorbilidad psiquiátrica en algunas de estas personas, que pueden presentar alteraciones del carácter, cuadros de ansiedad, depresión u otros que deben ser tratados al tiempo que su adicción.
En esta década se ha confirmado una realidad clínica y es que entre un 70-80% de quienes demandan atención por trastornos adictivos, tienen otros trastornos psíquicos y un nº considerable de quienes consultan en la red de salud mental, tienen trastornos relacionados con adicciones a sustancias. Esto requiere de la participación de profesionales que atiendan ambas anomalías y se precisa una comunicación muy frecuente entre ellos para evitar la manipulación por parte del paciente.
En los casos de Patología Dual nos encontramos que habitualmente puede darse: Casos de Confusión en diagnóstico, peor cumplimiento en tratamiento, mas riesgo de violencia y suicidios, empeoramiento de la enfermedad mental y aumento de la morbilidad y mortalidad.
El Síndrome de “la puerta equivocada” es el resultado de vagar de un centro a otro, en puertas de entrada incorrectas... en este centro atienden su abuso o su dependencia, allí su depresión o tal otro trastorno... Y sin respuesta terapéutica adecuada...
Diagnóstico diferencial y comorbilidad
Hay varias enfermedades psiquiátricas que pueden presentar síntomas similares. Entre otras están la esquizofrenia, intoxicación por drogas, psicosis breve inducida por fármacos y trastorno límite de la personalidadLa combinación de benzos con alcohol, antidepresivos, cannabis, o heroína puede originar efectos peligrosos para el organismo. Por ejemplo, el consumo de alcohol y benzos alterará la percepción del espacio, el tiempo y la distancia. Esta combinación puede incluso llegar a ser letal al igual que en el caso de la mezcla de benzos y heroína.. Habría que conocer el uso de medicamentos empleados para tratar patologías psiquiátricas o de personalidad para evitar su interacción con el uso o abuso de algunas drogas como ocurre en el caso de
Algunas patologías tienen síntomas análogos a la dependencia y consumo de algunas drogas:
La neurosis, por ejemplo, hace referencia a un conjunto heterogéneo de trastornos mentales que participan de mecanismos inadaptativos vinculados a la ansiedad. En cuanto a su uso en la psicología, la neurosis se refiere a un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica. El sujeto neurótico presenta un elevado nivel de angustia y de ansiedad como el que puede presentar el adicto con síndrome de abstinencia o con resistencia a la adicción.
La Psicosis es un término genérico utilizado en la psicología para referirse a un estado mental descrito como una pérdida de contacto con la realidad. Las personas que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria.
Estas alucinaciones, delirios, los comportamientos anómalos, y la dificultad para interactuar socialmente y llevar a cabo tareas cotidianas son característicos de los consumidores de sustancias psicotrópicas.
Los trastornos duales más precoces acontecen en la población joven, en los adolescentes y en los primeros años de la edad adulta, época en la que tienen lugar los inicios y mayores consumos de sustancias tanto en la población general como en quienes presentan algún tipo de trastorno mental. Es en esa época donde suelen confluir diversos factores de vulnerabilidad como la menor resistencia al efecto adictivo en los adolescentes, también está la hipótesis de que algunas sustancias son la puerta de entrada (alcohol, cannabis, tabaco, estimulantes) a algunos transtornos. Esto se ve favorecido por el patrón actual de consumos recreativos: inicio precoz, atracones/ sobreingesta de fin de semana, mezclas…etc.
Hay dos problemas que limitan la fiabilidad diagnóstica:
1-Se da un infradiagnóstico de los trastornos por consumo de sustancias.
2-Alteraciones cognitivas o emocionales producidas por consumos de sustancias pueden confundirse con síntomas de trastorno mental y ser tratadas sin considerar el efecto biológico de las drogas.
Si coexisten patología psiquiátrica y un abuso de fármacos, ambos trastornos requieren un tratamiento específico y del intercambio de apreciaciones entre profesionales.
Aquí se hace importante el papel del Movimiento de Autoayuda de las asociaciones de alcohólicos rehabilitados, para que todo quede articulado y entrelazado.
El abuso y la dependencia del alcohol se manifiestan de diferentes maneras en cada persona, aunque hay algunos síntomas comunes que nos permiten realizar un diagnóstico aproximado.
Para establecer un diagnóstico, valoraremos las manifestaciones físicas, psicológicas, conductuales y las sociales o de relación, sin olvidar la evaluación de posibles cuadros psiquiátricos
- Desde el punto de vista psicológico: Síntomas como ansiedad, angustia, depresión, cuadros fóbicos, suelen acompañar al consumo compulsivo de alcohol. Se ha discutido si el consumo es primario, y la sustancia entonces pondría en marcha el trastorno anímico, o si el malestar psíquico induce al consumo como automedicación o anestesia para este sufrimiento, sin que se hayan podido discriminar las alteraciones psicológicas primarias de las inducidas por sustancias. Esto nos demuestra que el malestar psíquico debe ser valorado y tratado en su conjunto, y no aislando unos síntomas y olvidando otros, ya que todos ellos son distintas manifestaciones de que “algo no funciona” y de la necesidad de ayuda.
La dificultad para controlar el consumo de alcohol está directamente relacionada con una falta de control de los impulsos, y llevará a un deterioro progresivo del razonamiento y la toma de decisiones. Se harán más evidentes los rasgos compulsivos y la baja tolerancia a la frustración.
Puede aparecer el fenómeno de craving: experiencia subjetiva de desear o necesitar el consumo, e incapacidad de resistirlo. El alcohol altera la conducta de las personas, provoca desinhibición y comportamientos anómalos que van desde la despreocupación hasta la agresividad.
-Desde el punto de vista psiquiátrico:
El consumo excesivo de alcohol aumenta la probabilidad de sufrir trastornos psiquiátricos agudos, como intoxicación etílica y delirium por abstinencia alcohólica, trastornos prolongados, como Síndrome de Wernicke-Korsakoff y demencia alcohólica, psicosis alcohólicas (alucinosis y/o celotipia); y por último, la frecuencia del suicidio en estos pacientes es mucho más alta que en el resto de la población.
Principios básicos de la entrevista diagnóstica:
La entrevista diagnóstica será el punto de partida del proceso terapéutico, por lo tanto, deberá ser realizada por el profesional encargado de valorar y evaluar cada caso en la asociación: psicólogo, psiquiatra o médico, especialistas en adicciones.
¿Por qué un profesional? Porque será quien evalúe y defina el problema, llegue a un diagnóstico
y, posteriormente, proponga el tratamiento a seguir o remita a otros recursos.
Aquí cabe la utilización de la Entrevista Motivacional basada en la escucha reflexiva, las preguntas abiertas huyendo de la confrontación y dejando que el paciente sea el protagonista. Al mismo tiempo podemos utilizar la Entrevista Clínica Estructurada para los trastornos de personalidad del Eje II del DSM-IV.
Impresión subjetiva del terapeuta.
Todas esas sensaciones e ideas que recogemos al finalizar una entrevista, cómo nos hemos sentido, qué nos ha recordado, la impresión general que esa persona nos ha transmitido, la comodidad o incomodidad que hemos sentido, la sensación de veracidad o no que nos ha transmitido, etc., son elementos importantísimos que debemos tener en cuenta a lo largo de toda las entrevistas.
Esas sensaciones nos hablan de todo lo que la persona siente pero no puede decir, bien porque lo desconoce, o porque no sabe ponerle palabras.
Por eso, debemos tomar nota de aquellos aspectos que nos llamen la atención y las impresiones
que nos provoca, sean contrastadas o no. En este sentido, sería conveniente después de cada entrevista o de cada sesión, reflexionar acerca de lo hablado y de lo ocurrido durante la misma y anotar las sensaciones que hemos experimentado, así como establecer relaciones acerca de lo que nos ha contado. Muchas veces no nos paramos a reflexionar sobre esta información y luego, a lo largo de sesiones posteriores, nos damos cuenta de la importancia que tiene, tanto para el paciente como para el proceso de intervención terapéutica. Es importante transmitir al profesional que hará el diagnóstico definitivo y pautará su tratamiento que conozca estos datos.
Consumos ligados a patologías mentales observados en la asociación
Observamos en la asociación numerosos casos en los que cabría preguntarse qué ha sido primero, si la patología psiquiátrica o el consumo de alcohol. No es nada extraño el caso de personas que han partido de situaciones de ansiedad o depresión y que han “completado “ su medicación con el alcohol. Mas común entre las mujeres esta forma de beber en soledad para hacer mas patentes los efectos de ansiolíticos y antidepresivos. Hay muchos ejemplos de personas que admiten haber empezado a beber a solas para intensificar los efectos de la medicación prescrita por su psiquiatra al que mienten en lo que respecta a su consumo de alcohol. La combinación es válida para su propósito de alcanzar un grado de dopaje suficiente para poder continuar con su vida diaria y soportar una depresión de cuyo alcance a veces no es consciente su psiquiatra precisamente porque desconoce como completa el paciente su “autotratamiento”. Sin embargo, como es bien conocido los efectos de ansiolíticos y antidepresivos mezclados con alcohol pasan factura y la combinación de drogas hace estragos entre pacientes que siguen siendo tratados por su depresión y utilizan al psiquiatra como “camello”.El resto de los componentes de la mezcla que les va bien, es fácil conseguirlo en cualquier parte. Por otro lado tampoco es ni mucho menos raro el caso contrario en el que el alcohol es el punto de partida. El miedo a la dependencia, el miedo a reconocerse en la estigmatizada enfermedad alcohólica, llevan a menudo a disfrazar de depresión o de ansiedad lo que en realidad es una adicción. Se describen al psiquiatra problemas de sueño, de vértigo, de jaquecas o incapacidad para la vida diaria, de cansancio crónico e incluso de fibromialgia que él tratará como lo que son: síntomas de patologías mentales…sin sospechar que lo que hay detrás son síntomas del alcoholismo porque su paciente negará o minimizará la cantidad de su consumo.
Muchas veces se alarga en el tiempo la posibilidad de curación porque el enfermo solo cuenta una de las partes. La falta de comunicación entre profesionales hace casi imposible detectar los casos de patología dual que son muy numerosos entre pacientes alcohólicos.
Tal vez fuese necesario descartar de manera mas firme, con estudios profundos y exhaustivos la existencia de una adicción o no a alguna sustancia antes de prescribir una medicación que puede resultar en su combinación con la sustancia adictiva, una bomba letal. De igual forma sería aconsejable que desde las asociaciones se informara de la evolución del paciente a la persona que le medica en su proceso de desintoxicación, su probable síndrome de abstinencia o su craving.
CONCLUSIONES:
Por lo tanto nuestra percepción nos indica la necesidad de establecer nexos entre el personal encargado de atender y asesorar a quienes acuden a buscar ayuda en las asociaciones de autoayuda y los profesionales del mundo de la psiquiatría encargados, en último término, de establecer diagnósticos y de pautar tratamientos. La búsqueda de sinergias debe de ser, a todas luces el objetivo primero de ambos colectivos para combatir un problema que tendría difícil solución, como así ha venido ocurriendo mientras ambos sectores han actuado por separado y sin comunicación.
Esperamos que este encuentro haya servido para dar a conocer que existen asociaciones que llevan muchos años ayudando a quienes se han encontrado acuciados por la enfermedad de la adicción y que han encontrado en ellas un espacio para la comprensión y para el aprendizaje de nuevos hábitos que es lo que hace posible que junto a los cuidados médicos y farmacológicos se abra un hueco a la esperanza.
Begoña García Galarza
La neurosis, por ejemplo, hace referencia a un conjunto heterogéneo de trastornos mentales que participan de mecanismos inadaptativos vinculados a la ansiedad. En cuanto a su uso en la psicología, la neurosis se refiere a un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica. El sujeto neurótico presenta un elevado nivel de angustia y de ansiedad como el que puede presentar el adicto con síndrome de abstinencia o con resistencia a la adicción.
La Psicosis es un término genérico utilizado en la psicología para referirse a un estado mental descrito como una pérdida de contacto con la realidad. Las personas que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria.
Estas alucinaciones, delirios, los comportamientos anómalos, y la dificultad para interactuar socialmente y llevar a cabo tareas cotidianas son característicos de los consumidores de sustancias psicotrópicas.
Los trastornos duales más precoces acontecen en la población joven, en los adolescentes y en los primeros años de la edad adulta, época en la que tienen lugar los inicios y mayores consumos de sustancias tanto en la población general como en quienes presentan algún tipo de trastorno mental. Es en esa época donde suelen confluir diversos factores de vulnerabilidad como la menor resistencia al efecto adictivo en los adolescentes, también está la hipótesis de que algunas sustancias son la puerta de entrada (alcohol, cannabis, tabaco, estimulantes) a algunos transtornos. Esto se ve favorecido por el patrón actual de consumos recreativos: inicio precoz, atracones/ sobreingesta de fin de semana, mezclas…etc.
Hay dos problemas que limitan la fiabilidad diagnóstica:
1-Se da un infradiagnóstico de los trastornos por consumo de sustancias.
2-Alteraciones cognitivas o emocionales producidas por consumos de sustancias pueden confundirse con síntomas de trastorno mental y ser tratadas sin considerar el efecto biológico de las drogas.
Si coexisten patología psiquiátrica y un abuso de fármacos, ambos trastornos requieren un tratamiento específico y del intercambio de apreciaciones entre profesionales.
Aquí se hace importante el papel del Movimiento de Autoayuda de las asociaciones de alcohólicos rehabilitados, para que todo quede articulado y entrelazado.
El abuso y la dependencia del alcohol se manifiestan de diferentes maneras en cada persona, aunque hay algunos síntomas comunes que nos permiten realizar un diagnóstico aproximado.
Para establecer un diagnóstico, valoraremos las manifestaciones físicas, psicológicas, conductuales y las sociales o de relación, sin olvidar la evaluación de posibles cuadros psiquiátricos
- Desde el punto de vista psicológico: Síntomas como ansiedad, angustia, depresión, cuadros fóbicos, suelen acompañar al consumo compulsivo de alcohol. Se ha discutido si el consumo es primario, y la sustancia entonces pondría en marcha el trastorno anímico, o si el malestar psíquico induce al consumo como automedicación o anestesia para este sufrimiento, sin que se hayan podido discriminar las alteraciones psicológicas primarias de las inducidas por sustancias. Esto nos demuestra que el malestar psíquico debe ser valorado y tratado en su conjunto, y no aislando unos síntomas y olvidando otros, ya que todos ellos son distintas manifestaciones de que “algo no funciona” y de la necesidad de ayuda.
La dificultad para controlar el consumo de alcohol está directamente relacionada con una falta de control de los impulsos, y llevará a un deterioro progresivo del razonamiento y la toma de decisiones. Se harán más evidentes los rasgos compulsivos y la baja tolerancia a la frustración.
Puede aparecer el fenómeno de craving: experiencia subjetiva de desear o necesitar el consumo, e incapacidad de resistirlo. El alcohol altera la conducta de las personas, provoca desinhibición y comportamientos anómalos que van desde la despreocupación hasta la agresividad.
-Desde el punto de vista psiquiátrico:
El consumo excesivo de alcohol aumenta la probabilidad de sufrir trastornos psiquiátricos agudos, como intoxicación etílica y delirium por abstinencia alcohólica, trastornos prolongados, como Síndrome de Wernicke-Korsakoff y demencia alcohólica, psicosis alcohólicas (alucinosis y/o celotipia); y por último, la frecuencia del suicidio en estos pacientes es mucho más alta que en el resto de la población.
Principios básicos de la entrevista diagnóstica:
La entrevista diagnóstica será el punto de partida del proceso terapéutico, por lo tanto, deberá ser realizada por el profesional encargado de valorar y evaluar cada caso en la asociación: psicólogo, psiquiatra o médico, especialistas en adicciones.
¿Por qué un profesional? Porque será quien evalúe y defina el problema, llegue a un diagnóstico
y, posteriormente, proponga el tratamiento a seguir o remita a otros recursos.
Aquí cabe la utilización de la Entrevista Motivacional basada en la escucha reflexiva, las preguntas abiertas huyendo de la confrontación y dejando que el paciente sea el protagonista. Al mismo tiempo podemos utilizar la Entrevista Clínica Estructurada para los trastornos de personalidad del Eje II del DSM-IV.
Impresión subjetiva del terapeuta.
Todas esas sensaciones e ideas que recogemos al finalizar una entrevista, cómo nos hemos sentido, qué nos ha recordado, la impresión general que esa persona nos ha transmitido, la comodidad o incomodidad que hemos sentido, la sensación de veracidad o no que nos ha transmitido, etc., son elementos importantísimos que debemos tener en cuenta a lo largo de toda las entrevistas.
Esas sensaciones nos hablan de todo lo que la persona siente pero no puede decir, bien porque lo desconoce, o porque no sabe ponerle palabras.
Por eso, debemos tomar nota de aquellos aspectos que nos llamen la atención y las impresiones
que nos provoca, sean contrastadas o no. En este sentido, sería conveniente después de cada entrevista o de cada sesión, reflexionar acerca de lo hablado y de lo ocurrido durante la misma y anotar las sensaciones que hemos experimentado, así como establecer relaciones acerca de lo que nos ha contado. Muchas veces no nos paramos a reflexionar sobre esta información y luego, a lo largo de sesiones posteriores, nos damos cuenta de la importancia que tiene, tanto para el paciente como para el proceso de intervención terapéutica. Es importante transmitir al profesional que hará el diagnóstico definitivo y pautará su tratamiento que conozca estos datos
Consumos ligados a patologías mentales observados en la asociación
Observamos en la asociación numerosos casos en los que cabría preguntarse qué ha sido primero, si la patología psiquiátrica o el consumo de alcohol. No es nada extraño el caso de personas que han partido de situaciones de ansiedad o depresión y que han “completado “ su medicación con el alcohol. Mas común entre las mujeres esta forma de beber en soledad para hacer mas patentes los efectos de ansiolíticos y antidepresivos. Hay muchos ejemplos de personas que admiten haber empezado a beber a solas para intensificar los efectos de la medicación prescrita por su psiquiatra al que mienten en lo que respecta a su consumo de alcohol. La combinación es válida para su propósito de alcanzar un grado de dopaje suficiente para poder continuar con su vida diaria y soportar una depresión de cuyo alcance a veces no es consciente su psiquiatra precisamente porque desconoce como completa el paciente su “autotratamiento”. Sin embargo, como es bien conocido los efectos de ansiolíticos y antidepresivos mezclados con alcohol pasan factura y la combinación de drogas hace estragos entre pacientes que siguen siendo tratados por su depresión y utilizan al psiquiatra como “camello”.El resto de los componentes de la mezcla que les va bien, es fácil conseguirlo en cualquier parte. Por otro lado tampoco es ni mucho menos raro el caso contrario en el que el alcohol es el punto de partida. El miedo a la dependencia, el miedo a reconocerse en la estigmatizada enfermedad alcohólica, llevan a menudo a disfrazar de depresión o de ansiedad lo que en realidad es una adicción. Se describen al psiquiatra problemas de sueño, de vértigo, de jaquecas o incapacidad para la vida diaria, de cansancio crónico e incluso de fibromialgia que él tratará como lo que son: síntomas de patologías mentales…sin sospechar que lo que hay detrás son síntomas del alcoholismo porque su paciente negará o minimizará la cantidad de su consumo.
Muchas veces se alarga en el tiempo la posibilidad de curación porque el enfermo solo cuenta una de las partes. La falta de comunicación entre profesionales hace casi imposible detectar los casos de patología dual que son muy numerosos entre pacientes alcohólicos.
Tal vez fuese necesario descartar de manera mas firme, con estudios profundos y exhaustivos la existencia de una adicción o no a alguna sustancia antes de prescribir una medicación que puede resultar en su combinación con la sustancia adictiva, una bomba letal. De igual forma sería aconsejable que desde las asociaciones se informara de la evolución del paciente a la persona que le medica en su proceso de desintoxicación, su probable síndrome de abstinencia o su craving.
CONCLUSIONES:
Por lo tanto nuestra percepción nos indica la necesidad de establecer nexos entre el personal encargado de atender y asesorar a quienes acuden a buscar ayuda en las asociaciones de autoayuda y los profesionales del mundo de la psiquiatría encargados, en último término, de establecer diagnósticos y de pautar tratamientos. La búsqueda de sinergias debe de ser, a todas luces el objetivo primero de ambos colectivos para combatir un problema que tendría difícil solución, como así ha venido ocurriendo mientras ambos sectores han actuado por separado y sin comunicación.
Esperamos que este encuentro haya servido para dar a conocer que existen asociaciones que llevan muchos años ayudando a quienes se han encontrado acuciados por la enfermedad de la adicción y que han encontrado en ellas un espacio para la comprensión y para el aprendizaje de nuevos hábitos que es lo que hace posible que junto a los cuidados médicos y farmacológicos se abra un hueco a la esperanza.
Begoña García Galarza
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